Tendencias, carencias,
música y flores marchitas.
No es la ausencia más vacía por amada que por temida.
Oigo una voz conocida,
se rompe un espejo,
se vierte el agua y derrama un sueño.
No es el odio más oscuro por ajeno que por mutuo.
Silencios, miradas,
antiguas batallas y nuevos celos.
No es más digno el llanto por triste que por callado.
Espejismos de arena, cristal y sueño.
Risas coronando llantos, como flores.
Imágenes meciéndose en el agua
frescas, irreales, mostrándose a mis ojos,
ocultándose a mis manos,
se esconden, corren y brillan. Mueren.
Juegos de niños, música y otoño.
Mil puertas, abiertas, cerradas,
conducen a mil vidas, a ninguna.
Espejismos de miel, de sal y duda.
Un temor crece en mi pecho,
silenciando cada lágrima,
desgarrando cada silencio.
Se mece en mi regazo,
se mezcla en mi llanto,
se muestra en mi espejo.
Miedo, alcohol y dueño,
te alejaste de mí, y me dejaste
tu silencio y tu mentira miserable.
La arena, como el tiempo,
no tiene forma, principio ni fin.
Remueve con infinita paciencia los desiertos para confundir al valiente,
disuadir al cobarde y combatir al paciente.
La arena, como el amor,
es una inmensa cantidad de cosas pequeñas.
Tan iguales pero tan distintas.
La arena, como la vida,
toma la forma de su recipiente.
Se ríe de aquellos infelices que huyen, lloran o esconden,
de los que corren, de los que gritan.
La arena, como la muerte,
calla y permanece,
cubriendo de silencio mi lamento.
Aún ahora, pasada la lluvia y el cielo gris, sigo pensando en tí.
Hubiera querido decir tantas cosas, pero las palabras son traicioneras,
se adueñan para siempre de un pedazo del tiempo y el espacio para dar forma a las cosas,
crean esa parte de realidad que nunca puede borrarse: no se puede elegir el olvido.
Tengo miedo de las palabras. Tengo miedo porque transforman en real las sensaciones,
transforman los sueños en recuerdos, las ansias en nostalgias, los momentos en pérdidas.
Quien comparte sus palabras comparte sus miedos y demonios.
Tú, como yo, que sabes lo grandes que son las pequeñas cosas,
me tratas como si fuera bonita pero no frágil,
como si fuera dulce pero no niña,
sexy pero no exhuberante.
Tú, que no has tratado de entenderme, has buscado pero no exigido mi compañía,
has hablado pero aceptas mi silencio, tú tomas lo que quieres sabiendo lo que yo deseo.
Tú, que no aceptas ser juzgado, no has querido que el mundo observe.
Tú proteges sin ocultarme, muestras sin pudor lo que quieres mostrarme.
No compartes: disfrutas y callas cuando necesito silencio.
Tú me diste el mejor regalo sin siquiera darte cuenta.
Un regalo que sólo compartimos con gatos y robles.
No quise responder a tu regalo con lágrimas.
Quise llegar a la esquina de aquella calle para no ver cómo temarchabas, para no tener que mirar hacia atrás, para no sentir, comocada tarde, tu mirada en la nuca y un nudo en la garganta.
No quise saber si mirarías atrás, no quise que supieras que, aún fuerade tu vista, me di la vuelta para volverte a ver. No creo en lasdespedidas. No quise despedirme.
Pero sobre todo, no quería que te despidieras.
Mi nombre se ha ido borrando de mi presente
como el agua se ha ido colando en las huellas de mi pasado.
En una playa antigua las olas se llevan los restos de mi alma,
entre espuma y sal.
No hay ira, no hay recuerdo.
Sólo mis manos caen, viejas y cansadas,
sin fuerzas para seguir construyendo los pasos de mi cuerpo.
La hiel y la sangre no dejan su sabor en mi boca.
Sólo el cartón, el polvo y la muerte de esa pausa infinita.
Se fueron la fuerza y la rabia,
queda la pausa, el silencio.
Fui estafada de nuevo por un mundo viciado, traicionero,
marrón y estéril.
Me acurruco en mi lecho y sólo busco silencio.
El silencio de las lágrimas, el de las viudas,
el silencio de aquel que pierde y olvida.
El silencio del lamento, el del pasado,
el de aquellos que amaron y odiaron.
Una gran mentira me acunó en su regazo,
calentó mis noches con témpanos,
sumergió mi esperanza en aguas negras.
Sólo queda de mí una espiral maldita,
sólo quedaron de tí espejismos y máscaras.
Sentada en el suelo miro mi reflejo y no sé dónde estoy.
El silencio se expande, se termina, cristaliza en aguas negras.
Gotea de mi cuerpo con infinita tristeza.
Caída de rodillas,
esperando un sol que no llega,
recordando una luz que no calienta,
dibujando sobre papel mojado el resto de mi vida.
Quisiera oír de nuevo los ruidos del mundo,
enterrar mi alma entre hojas marrones,
perder de vista mi cara en el otoño.
Pálida y callada, buscando el olvido sólo tuve tu recuerdo.
Tus cuervos negros se llevan tus ojos verdes.
Vieja y cansada, sólo me das vacío.
Llegan el agua fría y el desierto.
Se van la música y el pensamiento.
Me perdí, resbalando entre pasados y presentes,
incapaz de bailar, de cantar y respirar.
Mi vida girando en una esfera,
todos los sueños, lágrimas, mentiras,
conjugándose para enterrar de nuevo
mis manos en lodo, mis pies en la arena,
tu alma en tempestades.
Muñeco de cartón,
llantos de viejas: quise gritar, quise seguir odiando,
sin saber, triste y confusa, que el odio nace y muere, como el amor.
Tú, rancia mentira, tú me has enseñado a vivir y a sonreír, a engañar y herir.
Tú, narciso de ojos verdes, incapaz de ver el mundo tras de tí,
Tú cambiaste las reglas, tú hieres, muerdes, ríes y juegas.
Yo te doy luz, me devuelves entrañas.
Yo te di paz, me devolviste miseria.
Dulce veneno, amargo anzuelo.
Mi mirada de niña triste te seguirá,
mis ojos de araña te están viendo.
Vacío, ansia y rencor.
¿Qué estoy haciendo aquí?
Nieve sucia cubre hoy mi camino,
Nubes negras que me ocultan el cielo.
Me encuentro tan lejos de mí misma que no me reconozco.
Escapé tan lejos como pude.
Me perdí, enredada entre mentiras.
Olvidé tus caricias,
ahora busco a tientas mi nombre en el hielo.
Ansias conocidas atrapan mi garganta.
Esta ciudad gris se ríe de mí, como siempre.
Me muestra en un manojo de tristezas mi pasado, mi presente,
oculta y ensombrece mi futuro.
Mis pies quieren huir de nuevo, escapar a un eterno destino.
Ansias de vida, de luz, de calma.
Esta ciudad se llevó el pedacito más pequeño de mi alma,
el más preciado, el más amado.
Juegos traviesos de bendita inocencia.
Caras anónimas me recuerdan quien soy,
mi corazón se escapa a un mundo cada vez más lejano,
buscando refugio en sueños estúpidos, vacíos de esperanza.
Calor ajeno, ya no encuentro en tu mirada mi reposo.
Silencio amigo, me reconforta en las noches más frías,
los días más cortos, los llantos más amargos.
Noté el sabor de tu sangre en mi boca y el adiós más largo
cayó en mi pecho. Terminó la larga espera.
¿Qué es amor?
Amor es no preguntarse cómo, cuándo ni porqué.
Amor es nostalgia de futuros y presentes, ansias y vacíos que se mezclan en el tiempo.
¿Qué es nostalgia?
Ecos de risas, recuerdos de caricias.
Pérdida, silencio, lluvia y cielo gris.
¿Qué es perder?
Perder es la ilusión de haber tenido.
¿Qué es tener?
Tener es la ilusión de permanencia de las cosas efímeras.
¿Qué es el tiempo?
El tiempo es lo que construye y destruye los sueños.
¿Qué es sueño?
Sueño es imaginar sólo los mejores espejismos de la vida.
Entonces, ¿qué es la vida?
Volé como paloma bajo cielos extraños
y mis alas se quedaron, enredadas, en tu regazo.
Dime, ¿Cómo se apaga el cielo?
Tus manos destilaron mis palabras,
atónita te di la llave de mis secretos,
desnuda te mostré el camino de mi cuerpo.
Dime, ¿Cómo se borra un sueño?
Bailé con tu canto,
Reí con tus ojos, añoro tu sonrisa.
Dime, ¿Cómo se para el tiempo?
Hay duendes que bailan en mis caderas.
Cantan, besan, ríen.
Esconden tras sus manos un tesoro maldito.
Recogen los pedacitos de mi alma mientras se encogen en mi almohada.
Esconden, combaten, susurran,
juegan, lloran y callan.
Mil duendes me acompañan,
me abrazan, me dejan, me duelen.
Me miran desconcertados sentados en su silencio,
arropados por una falsa calma
esperan a la tormenta que borrará mis pisadas y se llevará finalmente mi reflejo y mi recuerdo.
Me esperan detrás de una ventana, detrás de una mentira, de un sueño.
Ocultan mi presente y me muestran mi futuro.
Tengo duendes que me acosan, que me aman y suspiran.
Muerden, tiemblan y acarician.
Me hablan y se marchan.
Su soledad es aún más grande que la mía.
Mis ojos corren divertidos por mil caminos,
ríen, saltan y viven en una nueva infancia,
mil presentes, mil gotas de agua fresca,
sonrisas, caricias, rocío en mi piel al alba.
El dueño del tiempo y del silencio cayó,
llevándose consigo su negro duelo.
Ahora veo mi alma reflejada en mil espejos,
musica, viento, estrellas,
se reúnen conmigo cada día.
Juego, vivo y sueño...
¿Qué es la verdad?
Verdad es aquello que ocurre en este mundo.
¿Fué verdad?
Hay cosas que ocurrieron en otra vida, a otras personas,
en otro momento del tiempo, inestable y caprichoso.
Beso, bailo, duermo.
soy alegría tierna y sencilla.
16/08/08
Esta ciudad gris cubre de nuevo mis alas.
Mi alma se queda sin destino.
Allá donde escapa encuentra de nuevo el miedo,
muerte, olvido, sueño.
El silencio inerte cae como sábanas tristes sobre mi cuerpo,
mil preguntas mueren sin sus mil respuestas.
Sobre una hoja en un lago flota mi equilibrio.
Presente, pasado, futuro...
se mezclan ahora en mi conciencia.
Quizá no deba seguir esperando.
13/08/2008
Ando buscando mi alma en ojos ajenos.
Vivo acallando mis palabras en caminos vacíos,
silenciando mis lágrimas tras una falsa sonrisa, vacía de esperanza.
Ando malgastando mi alma en busca de momentos,
de instantes para recordar.
Guardé mi corazón en el fondo de un viejo baúl, en lo alto del armario.
Pero la mañana sabe dónde lo guardo,
ilumina con sus manos ese dolor que nunca se marcha,
que atenaza mi garganta con firme dulzura.
Mis ojos desvían la mirada hacia un futuro incierto,
sediento de caricias y de plumas,
para no conocer la desdicha presente que espera, agazapada en el fondo de un viejo baúl:
corazón inerte a la deriva.
Una sonrisa ajena se clava en mi pecho.
Una mirada negra hiere aún mis manos.
Ruído en mis oídos. Mucho ruido.
16/11/05
Un grito esconde mi alma.
Un llanto prolongado que gime en el silencio de una estancia vacía,
repleta de ausencias, de carencias,
de caminos truncados sin destinos.
Mil destinos,
mil mentiras son mil promesas,
caricias perdidas, esperadas, deseadas y furtivas. Ausencias.
Un secreto crece en mi garganta,
desgarrando mi llanto y acallando mi alma,
un secreto que canta a voces mientras intento calmarlo con mis manos.
Desesperanza. Deseo... Silencio.
Un deseo que alienta y espanta a mi tristeza,
que se crece en mi mirada y me devuelve a mi soledad amarga,
conocida, amiga de mi pasado.
Música dulce, esperanza y mentira: Vacío.
12/09/05
Mil pétalos de otoño formarán un manto sobre mi memoria.
El mundo olvidará mil lágrimas, mil angustias.
Mis pies recorrerán un camino conocido, viejo amigo, para recobrar mi llanto compañero,
viaje largo, anciano de mirada grave,
un juego de ausencias, duelo de presencias.
Aromas de invierno recorren de nuevo mi alma,
llenando de espíritus mi cuerpo.
Mil palabras, mil silencios adornan mi noche nueva,
mil destinos para mi sueño.
Una caricia de témpano y una ànima blanca.
27/08/05
Ahora acuden viejos fantasmas a mi memoria.
Lágrimas conocidas bañan mis ojos en sombras,
ocultando mi sonrisa bajo mantos de tristezas.
Mis manos se pierden entre bosques de ternuras,
viejas amigas, entre paseos y jardines,
añoranzas de tiempos pasados que desgarran mis sábanas,
que rompen mis noches en mil estrellas.
Esperanzas mal nacidas surgen entre mis cabellos, bailan en mi espalda,
se ríen de mi infancia renacida y me devuelven a mi vejez amarga.
Hojas marrones caerán sobre mi llanto,
cubrirán mis ojos con sus caricias y volverá la tristeza a mi alma eterna.
Tristeza amarga y conocida.
27/08/05
Mi alma mira con dulces ojos una dulce brisa.
Es una marea que me refresca, que me revive y que me alienta.
Hay un suave viento que me acaricia.
Hay una música extraña que me embarga,
una dulce noche que enternece mi mirada y presenta mis manos a un nuevo día,
vivo y reluciente.
Hay una bella flor que renace en mis caricias,
bellas palabras que nacen de lo más profundo de mi alma.
Hay en mi cara una sonrisa que alegra a un mundo lejano,
distante y sobrio.
Hay mil respuestas, mil perdones.
Ya no hay pudor, ya no hay vergüenza ni temor.
Mis cabellos bailan ahora a un nuevo son;
su propia cadencia, mi perdón.
08/08/05
Una mentira se crece en mi alma,
una sonrisa nueva que me destruye,
que me atrapa y me endurece.
Mis manos nadan entre luces de una nueva mañana,
buscan entre las aguas tranquilas un silencio nuevo.
Una tristeza bendita y conocida
acude a mi llamada, mudo reflejo de mi sorpresa.
Mis ojos buscan un mundo nuevo.
Con mirada de niño encuentran nuevas carícias, nuevos secretos.
Nuevas cartas acuden a mi memoria, letras olvidadas,
palabras conocidas tanto tiempo acalladas.
Regresan a mi alma para recordarle a una alma vieja que murió el silencio,
que cantaré de nuevo para mis tristezas,
recuerdo bendito entre mis cabellos.
02/08/05
Fui la musa de tus labios,
el fuego de tus manos entre risas y caricias.
Me diste lo más bonito que tenías:
un segundo de tu tiempo, una luz, un tintineo.
Arranqué un sólo latido de tu pecho,
un suspiro, un parpadeo: te tuve sólo para mí.
No puedo darte lo que tienes,
no tengo lo que quieres.
No pido, no busco, no encuentro.
Estaré ahí para tí, en todas partes y en ninguna.
Dormiré acunada por tu ausencia, pero al fin sé tu nombre.
Hice un alto en tu camino y te llevas mi recuerdo.
¡Grita, muerde, sueña!
Ríe, rompe, estira,
brilla, coge, siente, araña,
esconde, miente y tiembla.
07/08/08
Un sabor nuevo llega a mi boca.
Me acaricia, me emborracha y me seduce,
canta y baila con las luces de mis risas.
Esconde, miente y tiembla,
dulce miel y dulce llamada de tu ausencia.
Las manos que no tocaron,
los dientes que no mordieron,
esos ojos que temblaron,
¡Gritan, muerden, sueñan!
Hambre dulce de tu boca.
Hay un fuego nuevo en la frontera, arde, siente y desconcentra.
Hay nervio, calor y risa.
Hay mil caminos nuevos para caminar, manos para acariciar, ojos que explorar.
hay mil latidos que sentir, mil disculpas que aceptar, mil perdones que pedir.
Escaleras que subir, bajar, vivir, soñar.
Correr, morder, besar,
sentir, pedir, dejar.
Rompe, toca, coge, ¡aprieta!
Vive, sueña, alcanza,
tiembla, llora y rie. Siente.
El ángel de mi pasado me ha visitado, una calma tibia y clara lo ha cubierto,
feas cicatrices manchan sus alas, vejez y muerte.
Hoy, me ha mostrado mi futuro y se ha marchado.
El reloj de arena sabe que tiene mi vida en su cintura y ya se ha calmado mi llanto.
Es herida mi impaciencia, sabio dolor, hambre ingrata.
Sigo esperando.
06/08/08
Soy agua, soy mar, soy cielo,
temor, calor, lloros.
Soy nube, soy tierna, amor, ardor.
Soy mañana, soy hoy.
Temo, canto, grito,
amo, siento, añoro,
vivo, beso, alcanzo,
muero, sueño.
Siento el alba en mi cuerpo que me anuncia la mañana.
Siento el oro en mis ojos, que adorna mis días y mis noches.
Alegría eterna, sueños de mediodía, de media tarde,
de nunca, de siempre.
Lágrimas, risas, abrazos,
torrentes de ilusiones, de penas, de lloros,
de amistad eterna y amor.
Bendita esperanza que traes el sol a mi mañana fría y nueva, hoy de nuevo mi corazón ha empezado a sentir, a soñar, a vivir,
a imaginar, a querer, a odiar,
a añorar, a temer y a morir.
Hoy he conocido a mi alma... y la he amado.
Sólo silencio. Demasiado silencio.
Sobre mi alma gotea con infinita paciencia.
Se deshoja la flor de los murmullos al pasar, se refleja en mi cara, hiere mis manos.
Y al pasar sólo queda tristeza, marchita y perdida tristeza. Y ahora la luz sólo es luz, ya no canta.
Su reflejo en mis lágrimas es sólo un momento pálido, un viejo recuerdo de una noche eterna, una mala experiencia, un mal pensamiento.
Un miedo maldito se refleja en mi alma, se renueva, se hace mío y me abandona, dejándome entonces vacía y cubierta de silencios, dolorosos silencios, que enrojecen la flor de mis pupilas al nacer y me envilecen... silencios pobres y pobres pensamientos.
07/12/98
De tanto miedo, las palabras se me vuelven viento.
Mi presente, un camino de algodón, de paso inseguro, en el que se hunden mis piernas y mis brazos.
De tanto miedo, las palabras se me vuelven silencios.
Un presente falso se acomoda y se ríe de mí, tierna y vacilante.
De tanto miedo, las palabras se me vuelven cristal, hielo. Se me vuelven frías, inconstantes, tontas, duras, simples, tenues.
06/08/08
Entre la sal y el ardor vive mi pupila, tierna, entristecida.
Tu sombra vuelve a confundirme, pero hoy una certeza viene a darme calma, a protegerme con un cálido manto de ternura.
Una suave rebeldía crece en mis días, y el abrazo consagrado se hace más fuerte, cubriéndome, comprendiendo mis pensamientos huidos, robados de un tiempo maldito,
infinito en tu ausencia.
Hoy he visto a mi ángel negro. Hoy lo he visto y me ha mirado.
hoy he visto sus ojos negros mirando mi blanca espina.
Hoy mi herida ha gemido de nuevo con dolores conocidos,
hoy mi cabeza se ha llenado de viejos pensamientos, de ruinas, mentiras.
El río que nació se lleva las negras aguas y todo suena a ecos extraños,
sencillos retos, sonrisas tristes.
Hoy el mármol lució blanco, la luz cándida, y esta vez mi ángel negro no se llevó mi alma.
06/08/08
A partire da quest'ora mi ordino libero
di limiti e linee immaginarie,
Vado dove voglio, totale e assoluto
signore di me,
Do ascolto agli altri, considerando bene
quello che dicono,
M'arresto, ricerco, ricevo, contemplo,
Dolcemente, ma con volontà
incoercibile, mi svincolo dalle remore che trattenermi vorrebbero.
Walt Whitman, Canto della strada.
Nuevas flores adornan mis pasos, acarician mis pies.
Delante de mí un río joven recorre nuevos mundos,
nuevos abrazos entre montañas distintas.
Ahora mi corazón suena con un sonido diverso.
Miro atrás,
los árboles laceran mi camino dejando mi cuerpo lleno de cicatrices
extrañas.
Siempre resulta difícil conocer los pasos de uno mismo.
El fuego y la vida resuenan de nuevo dentro de este armazón vacío,
el ritmo me lleva a bailar, a perder, a ganar.
Dejo atrás cuanto he conocido. Llevo conmigo las flores y las heridas.
He perdido mis demonios. Estaban todos en casa.
La luz cegadora de otro tiempo se ha transformado en estrella,
me guía, me calma, me abraza.
Las espinas que han rasgado mi piel han quedado atrás,
camino por prados, por mares.
El tiempo enmohecido de nuevo ensalza sus manos hacia aquella estrella,
y la niebla cubre su pasado.
Ha sido difícil el camino. Quizás, al fin y al cabo, no era ése mi
camino.
El color huye de mis manos,
¿Acaso no tengo derecho a profanarlo?
Mi regazo es demasiado vano para que se pose en mí.
Y pierdo, desvanezco.
Ya no consigo personificar mi dolor con palabras afiladas.
Y de nuevo me veo en un lago quieto, que me traga, me ahoga,
con su hipócrita sonrisa, la sonrisa del que te cambia,
del que moldea tus manos, tu tierno corazón de arcilla.
Mi cuerpo ha endurecido, se ha secado, y las manos de ese dios
impaciente parecen seguir moldeándome.
Por eso muto con dolor, muero, nazco de nuevo en cada golpe,
y mi naturaleza llora conmigo.
Un vasto futuro me agobia, desmayándose sobre mis ojos,
cegándome, rompiendo la corteza.
Así, se derrama y cumple su función.
15 de Noviembre,1997.
Es el miedo la flor del viento, y con él bailan las hojas.
Es flor de cobardía, flor de la sal,
que dispersa su perfume entre las olas de un mar embravecido
pero inmenso y eterno.
Es flor de ángel mi pensamiento,
que vuela buscando su arpa más allá de donde soplan las nubes,
dibujándose a sí mismo para mostrar su imagen a los labios de un pequeño espejo, reflejos de mi propia existencia.
Todo es flor de soledad, desdicha de alma insegura,
de palidez desnuda, de tristeza sincera y sencilla.
Mi sangre es un cálido barro que circula pesadamente por mis venas;
La oigo pasar y no me dice nada ...
Mi sangre no bulle ni de odio ni de vida ...
permanece quieta, pausada, con esa calma malvada que de nuevo silencia
mi piel, como escondiendo algo que no existe, con un dulce temor a que
algún día se descubra.
Dios mío, hoy muero, agobiada por una falsa paz que me oprime el pecho.
Sí, tú, demonio de ojos tiernos lo has conseguido,
Al final mi pobre música encierra un secreto, que se inmortaliza en mi
llanto y en mi risa, condenándome para siempre en el olvido y en un
recuerdo ingrato.
Dime porqué, Felicidad, me muestras tu luz y me hundes deslumbrada en tu
propia oscuridad, arropada en el calor de tus lágrimas.
Ahora que empezaba un nuevo día tú, tenue, salvaje y oculta enfermedad,
me dejas.
14 de Mayo, 1998.
Y aquí estoy yo, muerta y deslumbrada ... ante la vida.
Tengo demonios. Demonios que me hablan.
Tengo demonios que me aclaman y me humillan,
que me aman y me matan, que me silencian.
Su presencia ardiente mina mis esperanzas vacías.
He perdido el alma.
He perdido mi presente.
Las mariposas nacen de mis ojos, mueren en sus manos, tiritan cuando
notan su falta.
Y ahora aguardo, ajena al tiempo y la inocencia,
aunque sé que no llegarán tiempos mejores,
la llegada de un viento cálido, suave, amable, para gozar de su
presencia,
para acariciarle con mis besos, para que caliente el vacío de mi alma
con su calma.
5 de Marzo, 1998.
Me envuelve una sombra extraña.
Tengo ganas de saltar, de escribir muriendo.
Siento un dolor conocido que me agarrota como una lápida de roble que se
deshace en el viento y que encubre mis mentiras.
Si el viento me lleva con él, perderé mi soledad, y mi dolor se marchará
con las nubes, lejanas y claras del cielo, verde horóscopo de mi
existencia.
Tiemblan mis ojos ante el temor, y un miedo terrible crece en las
sombras, haciéndose mío, poseyéndome hasta que al fin soy un leve
suspiro, leve, momentáneo, impreciso, inexistente.
Me pierdo en el vaho de mi respiración, y mi propio aliento me mata.
Siento mis suspiros clavándoseme en el alma, mientras una leve mañana
desaparezco, como el fino rocío en los pétalos de una flor blanca de
avellano, frágil, indecisa, que se deja llevar por el viento hasta el
suelo.
Allí muero, sin darme cuenta de que he existido. Sin saber siquiera
porqué.
Y sigo bailando con el viento, único consuelo ante la desdicha eterna,
ante la oscuridad de mis palabras, única puerta abierta para que salga
el Sol, que quizás ya no exista para mí.
Quizás esté cerrada. O quizás deba ir yo a buscarlo, para que alumbre
mis noches y mis lágrimas.
Así, su cabello de oro cubrirá mi sueño, y podré dormir tranquila hasta
un nuevo día.
¡ Sol que riges mis pasos, ven pronto y calienta mi almohada, que de tan
fría se congelan mis pensamientos!
¡ Ven, Viento del Norte, y ablanda mi cama, que de tan dura se me clava
hasta en el alma, llorosa y renqueante, último recuerdo de una era
grande!
¡ Déjame Soledad, Eterna Pena !
2 de Marzo, 1998.
Y allí estoy yo, vaporosa y delirante, ante la muerte.
Vivo en un presente ingrato, sediento de esperanza, calor y vida.
Vivo en la inconsciencia, en el silencio,
en un camino vano, que pasa por lejanos valles.
Vivo en la impaciencia, en la desgarradora ausencia,
en terreno llano, en lejanos mares.
Desvanece mi futuro, presa de grandes olvidos,
en el día grande, en la noche eterna.
Llévame contigo, Ojos Tranquilos, lejos de tu turbadora ausencia.
Quédate conmigo,
privándome del sol y la locura.
Vivo.
Vivo siempre, vivo nunca,
Junto a la playa.
Vivo siempre en tu ternura.
Vivo nunca en tus ausencias,
Turbadora presencia de flores blancas.
(5 Febrero de 1998)
Intento imaginar la vida en otra ciudad, otro clima, quizás en otro
continente...
Hablaré otra lengua con personas distintas. Intento imaginarme la
creación de una nueva rutina. Saldré a pasear por la mañana, iré
abrigada o llevaré ropa de playa. Iré a comprar a un pequeño mercado...
¿Cómo será mi casa? Son todas las cosas que imaginaba de niña: ¿Cómo seré de mayor?
Sólo que ahora PUEDO ser eso, no necesito esperar tantos años.
Me han enseñado a pensar que los sueños son cosas de niños, que hay que ser maduros.
Hay que pensar en las cosas importantes, en el futuro.
Hay que ser realista y hacer lo que se supone que debemos hacer.
Sólo así podremos encontrar la prosperidad... eso me han enseñado a pensar.
Ahora prefiero escoger. ¿De verdad la renuncia es madurez?
A lo largo de mi viaje encuentro bastantes momentos interesantes. El más seductor de los pecados es la irresponsabilidad. ¿O quizás no es irresponsabilidad lo que me empuja a escapar?
Mi viaje, cada vez más largo y siempre sin destino, cambia cada día y siempre más largo, más impreciso.
No sé a dónde voy. No quiero saberlo. Sé dónde iré mañana. Sé que no me quedaré allí. No sé dónde iré más tarde, y no quiero saberlo. Me basta con seguir mi camino, y "Caminante, se hace camino al andar"...
Yo estoy andando. No "construyo mi camino", no "construyo" nada. Demasiadas cosas construidas ya.
Ando y no miro atrás, no miro hacia delante. Sólo camino y miro AQUI. Ahora. Carpe Diem, ¿no?
He dejado mi casa. He dejado a mis amigos. He dejado mi ciudad y hasta el país. No me buscan. No busco a nadie, no busco nada. No intento olvidar, ni empezar de nuevo.
Sólo camino. Y de momento, eso me basta.
He conocido la intimidad de grandes ciudades, y voy al encuentro de otras.
He encontrado un compañero de viaje.
¿Hay nómadas en el siglo XXI?
Al menos 2, sí.